lunes, 30 de abril de 2012

Investigación de sobre los y sus fabulas, pag 68.

INVESTIGACIÓN SOBRE LOS AUTORES
Esopo (en griego antiguo Αἴσωπος, Aísōpos, latinizado Aesopus) se supone que fue un famoso escritor de fábulas. No está probada su existencia como persona real. Diversos autores posteriores sitúan en diferentes lugares su nacimiento y la descripción de su vida es contradictoria. Hasta la época en que vivió también varía según los autores aunque todos ellos coinciden en que vivió alrededor del 600 a. C.1Heráclides Póntico, lo menciona como una persona natural de Tracia, nacido esclavo de Jantos y posteriormente liberto de Idmon.2
Fedro en sus fábulas esópicas, recopilación de fábulas de Esopo, le sitúa en la ciudad de FrigiaSuidas también dejó escrito que procedía de la misma ciudad.2
En un escrito atribuido a Planudes, atribuye el lugar de nacimiento de Esopo en Amorium de Frigia.2
En la época clásica su figura se vio rodeada de elementos legendarios e incluso se ha puesto en duda su existencia por algunos historiadores. Sus fábulas se utilizaban como libros de texto en las escuelas y Platón dice que Sócrates se sabía de memoria los apólogos de Esopo.
fabulas: 

Un león entró una vez en el establo de un labrador. El hombre, con la pretensión de tomarlo prisionero, cerró la puerta. El león, al darse cuenta de que no podría salir de allí empezó por comerse un carnero, luego una vaca y, por fin, varios bueyes.

El labrador, temiendo que su vida corriera peligro, le abrió la puerta. El animal se fue y la señora del labrador al oír que éste se quejaba dijo:

Te mereces lo que te pasa por haber querido encerrar a una fiera a la que de lejos nomás debiste temer.

Lo mismo les ocurre a los que provocan a otros que tienen más fuerza y poder que ellos.

Jean de La Fontaine (n. Château-ThierryAisne8 de julio de 1621 - † París13 de abril de 1695) fue un reconocido poeta francés.
Fue capaz de descubrir el fondo de las almas con una delicadeza maliciosa y un seguro sentido de la comicidad. La Fontaine no se concede el derecho de predicar los grandes sentimientos, sólo se limita a dar algunos consejos para hacer al hombre más razonable y feliz.
Además La Fontaine fue un gran fabulista. Sus cuentos y novelas están inspiradas por AriostoBoccaccioFrançois Rabelais y Margarita de Navarra. También es autor de "Cuentos Galantes" (libertinos), otra faceta de su talento, y que fueron adaptados al cine por Benazeraf. En 1683 se convirtió en miembro de la Academia francesa. Está enterrado en el cementerio parisino de Père Lachaise.
Sus fábulas fueron publicadas en múltiples ediciones ilustradas. A mediados delsiglo XVIII, se lanzó una edición en varios tomos, con grabados basados en diseños de Jean-Baptiste Oudry. En 1838 J.J. Grandville ilustró las fábulas,Gustave Doré hizo lo propio en 1867 y Benjamin Rabier lo haría a comienzos delsiglo XX.
Fabulas:
El gato y la zorra, como si fueran dos santos, iban a peregrinar. Eran dos solemnes hipocritones, que de indemnizaban bien de los gastos de viaje, matando gallinas y hurtando quesos. El camino era largo y aburrido: disputaron sobre el modo de acortarlo. Disputar es un gran recurso; sin él nos dormiríamos siempre. Debatieron largo tiempo, y después hablaron del prójimo. Por fin dijo la zorra al gato. 


“Pretendes ser muy sagaz, y no sabes tanto como yo. Tengo un saco lleno de estratagemas y ardides.
-Pues yo no llevo en mis alforjas más que una; pero vale por mil”


Y vuelta a la disputa. Que sí, que no, estaban dale que dale, cuando una jauría dio fin a su contienda. Dijo el gato a la zorra:
“Busca en tu saco, busca en tus astutas mientes una salida segura; yo ya la tengo”
Y así diciendo se encaramo bonitamente al árbol más cercano. La zorra dio mil vueltas y revueltas, todas inútiles; metiese en cien rincones, escapó cien veces a los valientes canes, probó todos los asilos imaginables, y en ninguna madriguera encontró refugio; el humo la hizo salir de todas ellas, y dos ágiles perros la estrangularon por fin.
Piérdase a veces un negocio por sobra de expedientes y recursos; se malgasta el tiempo buscando cuál es el mejor, probando esto, lo otro, y lo de más allá.
Mejor es tener una sola salida; pero buena.
Augusto Monterroso nació el 21 de diciembre de 1921 en Tegucigalpa, capital de Honduras. Sin embargo, a los 15 años su familia se estableció en Guatemala y desde 1944 fijó su residencia en México, al que se trasladó por motivos políticos.
Narrador y ensayista, empezó a publicar sus textos a partir de 1959, año en que se publica la primera edición de Obras completas (y otros cuentos), conjunto de incisivas narraciones donde comienzan a notarse los rasgos fundamentales de su narrativa: una prosa concisa, breve, aparentemente sencilla que sin embargo está llena de referencias cultas, así como un magistral manejo de la parodia, la caricatura y el humor negro.
Tito, como lo llamaban sus allegados, el gran escritor de cuentos y fábulas breves, falleció de un paro cardíaco el 7 de febrero de 2003. Estuvo casado con la escritora de origen libanés Bárbara Jacobs.1
fabula:
El burro y la flauta
Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del burro y de la flauta.
Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.

La leyenda de la llorona Y su Analisis Pag. 64

LA LLORONA

Se dice que la llorona es una mujer que llora por sus tres hijos que perdio al ahogarse en un rio, esta se aparecia en las faldas del cerro y recorria todo el pueblo llorando y diciendo " Hay mis hijos".
La Llorona, la mujer fantasma que recorre las calles de las ciudades en busca de sus hijos, también llego a la Villa de la Asunción de las Aguas Calientes. Este personaje de leyenda, cuya presencia atemoriza no solamente a los niños, sino también a las personas mayores, es conocido de Sonora a Yucatán. En nuestra tierra, la fábula cuenta que una mujer de sociedad, joven y bella, se caso con un hombre mayor, bueno, responsable y cariñoso, que la consentía como una niña, su único defecto… que no tenia fortuna.
Pero él sabiendo que su joven mujer le gustaba alternar en la sociedad y ” escalar alturas “, trabajaba sin descanso para poder satisfacer las necesidades económicas de su esposa, la que sintiéndose consentida despilfarraba todo lo que le daba su marido y exigiéndole cada día mas, para poder estar a la altura de sus amigas, las que dedicaba tiempo a fiestas y constantes paseos.
Marisa López de Figueroa, tuvo varios hijos; estos eran educados por la servidumbre; mientras que la madre se dedicaba a cosas triviales. Así pasaron varios años, el matrimonio Figueroa López, tuvo cuatro hijos y una vida difícil, por la señora de la casa, que repulsaba el hogar y nunca se ocupo de los hijos. Pasaron los años y el marido enfermó gravemente, al poco tiempo murió, llevándose ” la llave de la despensa “, la viuda se quedó sin un centavo, y al frente de sus hijos que le pedían que comer. Por un tiempo la señora de Figueroa comenzó a vender sus muebles. Sus alhajas; con lo que la fue pasando.
Pocos eran los recursos que ya le quedaban, y al sentirse inútil para trabajar, y sin un centavo para mantener a sus hijos, lo pensó mucho, pero un día los reunió diciéndoles que los iba a llevar de paseo al río de los pirules. Los chamacos saltaban de alegría, ya que era la primera vez que su madre los levaba de paseo al campo. Los subió al carruaje y salió de su casa alas voladas, como si trajera gran pisa por llegar. Llegó al río, que entonces era caudaloso, los bajo del carro, que ella misma guiaba y fue aventando uno a uno a los pequeños, que con las manitas le hacían señas de que se estaban ahogando.
Pero ella, tendenciosa y fría, veía como se los iba llevando la corriente, haciendo gorgoritos el agua, hasta quedarse quieta. A sus hijos se los llevo la corriente, en ese momento ya estarían muertos. Como autómata se retiro del lugar, tomo el carruaje, salió como “alma que lleva el diablo “, pero los remordimientos la hicieron regresar al lugar del crimen. Era inútil las criaturas habían pasado a mejor vida. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, se tiro ella también al río y pronto se pudieron ver cuatro cadáveres de niños y el de una mujer que flotaban en el río.
Dice la leyenda que a partir de esa fecha, a las doce de la noche, la señora Marisa venia de ultratumba a llorar su desgracia: salía del cementerio (en donde les dieron cristiana sepultura) y cruzaba la ciudad en un carruaje, dando alaridos y gritando ¡ Aaaaay mis hijos ¡ ¡ Donde estarán mis hijos ¡ y así hasta llegar al río de los pirules en donde desaparecía. Todas las personas que la veían pasar a medianoche por las calles se santiguaban con reverencia al escuchar sus gemidos y gritos. Juraban que con la luz de la luna veían su carruaje que conducía una dama de negro que con alaridos buscaba a sus hijos.
Las mujeres cerraban los visillos, y al trasnochador que venia con copas, hasta la borrachera se le quitaba al ver aquel carro que conducía un espectro, donde iba la llorona, del carruaje salían grandes llamaradas y se escuchaba una largo y triste gemido de una mujer, un esqueleto vestido de negro, el que guiaba el carruaje, jalado por caballos briosos. Un día, cuatro amigos, haciéndose los valientes, quisieron seguir al carruaje que corría a gran velocidad por céntrica calle de Aguascalientes, tomaba por Carrillo Puerto (ahora la Merced) después por Guerrero para luego seguir por la calle de Nieto, que directamente daba al río pirules.
Ellos la seguían, temblando de miedo, pero dándose valor con las copitas. Al finalizar la arteria de Nieto, dio un ultimo grito de tristeza y dolor ¡ Aaaay mis hijos ¡ y desapareció con todo y carruaje. Por mucho tiempo la llamada Llorona, tuvo atemorizados a parroquianos de esta villa, los que se encerraban a piedra y lodo, y nunca salían a la medianoche a la calle.

ANÁLISIS DE LA LLORONA
La leyenda de «La Llorona», en su forma más simple, es la siguiente: «La 
Llorona» es la historia de una mujer de tiempos de la Nueva España que, al 
saberse engañada por el hombre al que ama, se venga de él matando a sus hijos. 
Cuando repara en lo que ha hecho pierde la razón y muere para después 
aparecer por las noches penando, dando alaridos por las calles de la ciudad 
lamentándose por sus hijos muertos. El clásico grito lastimero de la Llorona es: 
«¡ay, mis hijos!». 
La leyenda tiene sus referentes en  la tradición prehispánica mexicana, 
específicamente tolteca, que a su vez configura las tradiciones mexica y maya. 
Conforme a la cosmovisión prehispánica, las mujeres muertas en el parto son 
consideradas mujeres divinas, cihuateteo para los nahuas, xtabay para los 
mayas, ya que han derramado su sangre como los guerreros y los sacrificados al 
sol. Estas mujeres acompañan a Tonahtiuh, el sol, en su recorrido por el 
inframundo, sirviéndole y combatiendo junto con él a las fuerzas de la noche. 
Pero cada 52 años, en los últimos cinco días del año prehispánico, los llamados 
días nemontemi o días aciagos e inútiles, estas mujeres vuelven al mundo 
buscando a sus hijos. Por eso los hombres y mujeres les temen en esos días y 
protegen a sus hijos con máscaras hechas de pencas de maguey , como lo señala 
Demetrio Sodi (1985). 
pag: 64, la leyenda.

El Hombre muerto Cuento de Horacio Quiroga Pag. 61



EL HOMBRE MUERTO
El hombre y su machete acababan de limpiar la quinta calle del bananal. Faltábanle aún dos calles; pero como en éstas abundaban las chircas y malvas silvestres, la tarea que tenían por delante era muy poca cosa. El hombre echó, en consecuencia, una mirada satisfecha a los arbustos rozados y cruzó el alambrado para tenderse un rato en la gramilla.
Mas al bajar el alambre de púa y pasar el cuerpo, su pie izquierdo resbaló sobre un trozo de corteza desprendida del poste, a tiempo que el machete se le escapaba de la mano. Mientras caía, el hombre tuvo la impresión sumamente lejana de no ver el machete de plano en el suelo.
Ya estaba tendido en la gramilla, acostado sobre el lado derecho, tal como él quería. La boca, que acababa de abrírsele en toda su extensión, acababa también de cerrarse. Estaba como hubiera deseado estar, las rodillas dobladas y la mano izquierda sobre el pecho. Sólo que tras el antebrazo, e inmediatamente por debajo del cinto, surgían de su camisa el puño y la mitad de la hoja del machete, pero el resto no se veía. El hombre intentó mover la cabeza en vano. Echó una mirada de reojo a la empuñadura del machete, húmeda aún del sudor de su mano. Apreció mentalmente la extensión y la trayectoria del machete dentro de su vientre, y adquirió fría, matemática e inexorable, la seguridad de que acababa de llegar al término de su existencia.
La muerte. En el transcurso de la vida se piensa muchas veces en que un día, tras años, meses, semanas y días preparatorios, llegaremos a nuestro turno al umbral de la muerte. Es la ley fatal, aceptada y prevista; tanto, que solemos dejarnos llevar placenteramente por la imaginación a ese momento, supremo entre todos, en que lanzamos el último suspiro.
Pero entre el instante actual y esa postrera expiración, ¡qué de sueños, trastornos, esperanzas y dramas presumimos en nuestra vida! ¡Qué nos reserva aún esta existencia llena de vigor, antes de su eliminación del escenario humano!
Es éste el consuelo, el placer y la razón de nuestras divagaciones mortuorias: ¡Tan lejos está la muerte, y tan imprevisto lo que debemos vivir aún!
¿Aún...? No han pasado dos segundos: el sol está exactamente a la misma altura; las sombras no han avanzado un milímetro. Bruscamente, acaban de resolverse para el hombre tendido las divagaciones a largo plazo: Se está muriendo.
Muerto. Puede considerarse muerto en su cómoda postura.
Pero el hombre abre los ojos y mira. ¿Qué tiempo ha pasado? ¿Qué cataclismo ha sobrevivido en el mundo? ¿Qué trastorno de la naturaleza trasuda el horrible acontecimiento?
Va a morir. Fría, fatal e ineludiblemente, va a morir. El hombre resiste -¡es tan imprevisto ese horror! y piensa: Es una pesadilla; ¡esto es! ¿Qué ha cambiado? Nada. Y mira: ¿No es acaso ese bananal? ¿No viene todas las mañanas a limpiarlo? ¿Quién lo conoce como él? Ve perfectamente el bananal, muy raleado, y las anchas hojas desnudas al sol. Allí están, muy cerca, deshilachadas por el viento. Pero ahora no se mueven... Es la calma del mediodía; pero deben ser las doce. Por entre los bananos, allá arriba, el hombre ve desde el duro suelo el techo rojo de su casa. A la izquierda entrevé el monte y la capuera de canelas. No alcanza a ver más, pero sabe muy bien que a sus espaldas está el camino al puerto nuevo; y que en la dirección de su cabeza, allá abajo, yace en el fondo del valle el Paraná dormido como un lago. Todo, todo exactamente como siempre; el sol de fuego, el aire vibrante y solitario, los bananos inmóviles, el alambrado de postes muy gruesos y altos que pronto tendrá que cambiar...
¡Muerto! ¿Pero es posible? ¿No es éste uno de los tantos días en que ha salido al amanecer de su casa con el machete en la mano? ¿No está allí mismo con el machete en la mano? ¿No está allí mismo, a cuatro metros de él, su caballo, su malacara, oliendo parsimoniosamente el alambre de púa? ¡Pero sí! Alguien silba. No puede ver, porque está de espaldas al camino; mas siente resonar en el puentecito los pasos del caballo... Es el muchacho que pasa todas las mañanas hacia el puerto nuevo, a las once y media. Y siempre silbando.. Desde el poste descascarado que toca casi con las botas, hasta el cerco vivo de monte que separa el bananal del camino, hay quince metros largos. Lo sabe perfectamente bien, porque él mismo, al levantar el alambrado, midió la distancia.
¿Qué pasa, entonces? ¿Es ése o no un natural mediodía de los tantos en Misiones, en su monte, en su potrero, en el bananal ralo? ¡Sin dada! Gramilla corta, conos de hormigas, silencio, sol a plomo... Nada, nada ha cambiado. Sólo él es distinto. Desde hace dos minutos su persona, su personalidad viviente, nada tiene ya que ver ni con el potrero, que formó él mismo a azada, durante cinco meses consecutivos, ni con el bananal, obras de sus solas manos. Ni con su familia. Ha sido arrancado bruscamente, naturalmente, por obra de una cáscara lustrosa y un machete en el vientre.
Hace dos minutos: Se muere.
El hombre muy fatigado y tendido en la gramilla sobre el costado derecho, se resiste siempre a admitir un fenómeno de esa trascendencia, ante el aspecto normal y monótono de cuanto mira. Sabe bien la hora: las once y media... El muchacho de todos los días acaba de pasar el puente.
¡Pero no es posible que haya resbalado..! El mango de su machete (pronto deberá cambiarlo por otro; tiene ya poco vuelo) estaba perfectamente oprimido entre su mano izquierda y el alambre de púa. Tras diez años de bosque, él sabe muy bien cómo se maneja un machete de monte. Está solamente muy fatigado del trabajo de esa mañana, y descansa un rato como de costumbre.
¿La prueba..? ¡Pero esa gramilla que entra ahora por la comisura de su boca la plantó él mismo en panes de tierra distantes un metro uno de otro! ¡Ya ése es su bananal; y ése es su malacara, resoplando cauteloso ante las púas del alambre! Lo ve perfectamente; sabe que no se atreve a doblar la esquina del alambrado, porque él está echado casi al pie del poste. Lo distingue muy bien; y ve los hilos oscuros de sudor que arrancan de la cruz y del anca. El sol cae a plomo, y la calma es muy grande, pues ni un fleco de los bananos se mueve.
Todos los días, como ése, ha visto las mismas cosas.
...Muy fatigado, pero descansa solo. Deben de haber pasado ya varios minutos... Y a las doce menos cuarto, desde allá arriba, desde el chalet de techo rojo, se desprenderán hacia el bananal su mujer y sus dos hijos, a buscarlo para almorzar. Oye siempre, antes que las demás, la voz de su chico menor que quiere soltarse de la mano de su madre: ¡Piapiá! ¡ Piapiá!
¿No es eso... ? ¡Claro, oye! Ya es la hora. Oye efectivamente la voz de su hijo...
¡Qué pesadilla...! ¡Pero es uno de los tantos días, trivial como todos, claro está! Luz excesiva, sombras amarillentas, calor silencioso de horno sobre la carne, que hace sudar al malacara inmóvil ante el bananal prohibido.
...Muy cansado, mucho, pero nada más. ¡Cuántas veces, a mediodía como ahora, ha cruzado volviendo a casa ese potrero, que era capuera cuando él llegó, y antes había sido monte virgen! Volvía entonces, muy fatigado también, con su machete pendiente de la mano izquierda, a lentos pasos.
Puede aún alejarse con la mente, si quiere; puede si quiere abandonar un instante su cuerpo y ver desde el tejamar por él construido, el trivial paisaje de siempre: el pedregullo volcánico con gramas rígidas; el bananal y su arena roja: el alambrado empequeñecido en la pendiente, que se acoda hacia el camino. Y más lejos aún ver el potrero, obra sola de sus manos. Y al pie de un poste descascarado, echado sobre el costado derecho y las piernas recogidas, exactamente como todos los días, puede verse a él mismo, como un pequeño bulto asoleado sobre la gramilla -descansando, porque está muy cansado.
Pero el caballo rayado de sudor, e inmóvil de cautela ante el esquinado del alambrado, ve también al hombre en el suelo y no se atreve a costear el bananal como desearía. Ante las voces que ya están próximas -¡Piapiá!- vuelve un largo, largo rato las orejas inmóviles al bulto: y tranquilizado al fin, se decide a pasar entre el poste y el hombre tendido que ya ha descansado.
*(1878-1937) Escritor uruguayo considerado como uno de los fundadores del cuento contemporáneo hispanoamericano. Nació en Salto en 1878 y se suicidó a los 59 años en Buenos Aires. En 1900 viajó a París y, a su regreso radicó en Argentina. Solía pasar largas temporadas en la comunidad rural de Misiones, ubicada en la frontera argentino-paraguayo-brasileña, ambiente del que tomará temas para sus narraciones, que se caracterizan además de estar ubicadas en locaciones selváticas, por atmósferas de alucinación, crimen, locura y estados delirantes ya sea en los personajes o los temas. Tuvo una vida muy dramática ya que vivió siempre en la miseria y con parejas muy conflictivas. A pesar de ello, gozó de fama en vida, ya que sus relatos eran publicados y leídos en revistas y periódicos. Entre sus obras destacan: El crimen de otro (1904), Historia de amor turbio (1908), Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), Cuentos de la selva (1918), El salvaje (1920), Las sacrificadas (1929), Anaconda (1921), El desierto (1924), Los desterrados (1926), Pasado amor (1929), y Más allá (1935).
ANALISIS:
Argumento:El autor de este libro cuenta la historia de un Hombre quien acababa de limpiar la quinta calle solamente le faltaba dos calles. El hombre utilizo una mirada satisfecha a los arbustos rosados y cruzo un alambrado para tenderse un rato en la gramilla mientras el hombre descansaba en la gramilla lo saluda un señor y le dice buen día amigo como le va y el hombre le responde bien descanso un rato vengo de limpiar las calles. Luego del descanso el hombre se marcha a su casa a la media noche el señor se marcha hasta su casa entra escondidamente a la casa mientras el hombre duerme escucha un ruido y se levanta de su cama hecha un vistazo y ve al señor de la tarde pero el no lo reconocía el hombre. Dice quien esta allí y el señor se fue rápido al siguiente día el hombre trabaja en las calles limpiando y limpiando se marcha a su casa y duerme. Al siguiente día va a trabajar el señor lo saluda y se marcha a la noche el señor entra a su casa y roba el hombre se dio cuenta se levanta agarra su escopeta ambos peleando y peleando sale un disparo y los dos miran su rostro y murió el hombre el señor al pasar el tiempo el seguía robando era un delincuente hasta fue denunciado con la policía pero no pudo el señor después de tanta delincuencia ya no sabia que hacer por todo pero lo que mas lo impacto fue cuando murió el hombre por que fue su primer vez no quedaba tranquilo su conciencia lo alentaban las mañanas el remordimiento la angustia hasta que un día decidió se fue de su país el decía que nunca lo iban a encontrar al Pasar los años los familiares de ese hombre buscaban al delincuente hasta que un día lo encontraron el lo negaba no lo admitía siempre lo negaba un día en la tarde lo llamaron porque ya tenían pruebas suficiente para condenarlo el hombre no se entregaba el siempre vivía escondido hasta se cambio el rostro el señor delincuente el decía que iba a acabar con toda esa Familia para que ya no hubiera tanto remordimiento en el este hombre era muy malo en una mañana sale de su apartamento se hace amigo de un hombre la policía lo buscaba y lo buscaba al precio que sea su mejor amigo lo desafió se hizo rico, el señor delincuente salio se encerró en su apartamento y se ahorco este delincuente murió su supuesto amigo era un detective esto había sido una trampa para atraparlo desde entonces la familia de el hombre se sentía mas calmado y desde ese entonces todo fue en Paz y Tranquilidad a era el momento en que todo estuviera así esa familia vivía angustiada no soportaban el dolor de esa crisis que paso desde ese año y desde ese entonces todo estaba bien. Horacio Quiroga tuvo una vida llena de trágicos episodios, los cuales influyeron mucho en su forma de escritura y la permanente aparición de la muerte en sus cuentos, La muerte accidental de su padre, a quien se le escapó un tiro de escopeta mientras descendía de un bote, la cual transcurre cuando Quiroga tenía sólo 2 meses; la pérdida de dos hermanas, Pastora y Prudencia, que murieron de fiebre tifoidea en el Chaco argentino; el suicidio de su padrastro, Ascencio Barcos, delante suyo luego de sufrir una terrible parálisis cerebral. En 1936 debió internarse en el Hospital de Clínicas por un dolor en el estómago, donde le detectaron cancer.
Narrador: Horacio Quiroga
Personajes: el hombre , su esposa , sus 2 hijos , su caballo y el muchacho.
estructura del texto: El final del cuento está a cargo de la voz del narrador.
Ambiente:  El ambiente mágico realista es la falta de emoción, la falta de dramatismo con que se narra el accidente. El hombre herido no siente ningún dolor, no grita y no aparece ni una gota de sangre.

biografia de Horacio Quiroga
Horacio Quiroga fue el segundo hijo del matrimonio de Prudencio Quiroga y Pastora Forteza. En el momento de su nacimiento, su padre había sido, por dieciocho años, el Vice-Cónsul argentino en Salto. Antes de cumplir dos meses y medio, el 14 de marzo de 1879 su padre murió al dispararse accidentalmente con una escopeta que llevaba en la mano.Hizo sus estudios en Montevideo, capital de Uruguay hasta terminar el colegio secundario. Estos estudios incluyeron formación técnica (Instituto Politécnico de Montevideo) y general (Colegio Nacional), y ya desde muy joven demostró un enorme interés por la literatura, la química, la fotografía, la mecánica, el ciclismo y la vida de campo. A esa temprana edad fundó la Sociedad de Ciclismo de Salto y viajó en bicicleta desde Salto hasta Paysandú (120 km).
En esta época pasaba larguísimas horas en un taller de reparación de maquinarias y herramientas. Por influencia del hijo del dueño empezó a interesarse por la filosofía. Se autodefiniría como «franco y vehemente soldado del materialismo filosófico».
Simultáneamente también trabajaba, estudiaba y colaboraba con las publicaciones La Revista y La Reforma. Poco a poco, fue puliendo su estilo y haciéndose conocido. Aún se conserva su primer cuaderno de poesías, que contiene 22 poemas de distintos estilos, escritos entre 1894 y 1897.
Durante el carnaval de 1898, el joven poeta conoció a su primer amor, una niña llamada María Esther Jurkovski, que inspiraría dos de sus obras más importantes:Las sacrificadas (1920) y Una estación de amor. Pero los desencuentros provocados por los padres de la joven —que reprobaban la relación, debido al origen no judío de Quiroga— precipitaron la separación definitiva.
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TEXTOS NARRATIVOS Pag. 58

                                                          TEXTOS NARRATIVOS
Titulo del texto a comentar:
EL FANTASMA DE CANTERVILLEANÁLISIS DEL CONTENIDO
Tema:
EL FANTASMA DE CANTERVILLE

Resumen:
Una familia de americanos compuesta por el señor (ministro de América) y la señora Otis, su hijo mayor Washington, Virginia de 15 años y dos gemelos se trasladan a pasar el verano a Inglaterra, después de haber comprado Canterville Chase, pese a las advertencias de todo el mundo incluida la del propio Lord Canterville de que se trataba de una propiedad embrujada. Un fantasma habitaba la casa desde hacía 300 años, se trataba del alma culpable de Sir Simón de Canterville. Vagaba por la casa tras desaparecer en circunstancias misteriosas nueve años después de haber asesinado a su propia esposa junto a la chimenea del salón, en cuyo sitio aparecía una y otra vez una curiosa mancha de sangre. Pero los Otis una familia moderna republicana, no hará caso a esas historias. Sin embargo, nada más llegar a la casa, Mis Otis descubrirá con desagrado la supuesta mancha de sangre, que manda inmediatamente limpiar (pese a ello la mancha aparecerá repetidamente cada mañana) y esa misma noche, el fantasma hace su aparición, despertando con el chirriar de sus cadenas a sir Otis, que él ofrece una botellita de ensagrador, y a los gemelos que le lanzan una almohada. La impasividad y el descaro de los Otis le indigna y se siente obligado a huir. Lleno de ira prepara su venganza, pero sus continuos planes fracasan ante la sangre fría de mis Otis, el ingenio de Washington y las fechorías de los gemelos.

El fantasma burlado y sin fuerzas encontrará el apoyo de la dulce Virginia. La niña le ayudará a encontrar el descanso profundo, le acompañará al “jardín de la muerte”, llorando y rezando junto a él. Así logra que su alma sea perdonada y pueda descansar en paz para siempre, al igual que la casa que queda tranquila y libre de fantasmas.
Destacar el singular personaje del fantasma que indignado y herido por el comportamiento impasible de los Otis, se resigna a recordar hazañas pasadas, cuando causaba verdadero terror y a anhelar el descanso que le ha sido prohibido.

Arrepentido por sus pecados, el fantasma impensablemente se vuelve tierno y consigue el perdón y el reposo eterno en el “jardín de la Muerte”.
PARTES EN LAS QUE SE PUEDE DIVIDIR EL TEXTO:
Podría ser divido como en cinco partes ya que el texto es muy extenso.ANÁLISIS DE FORMA
Palabras o expresiones peculiares(recursos estilisticos):
El texto esta bien ordenado, pero incluye muchas palabras que muchas personas tal vez no conoceos su significado.ANÁLISIS CRITICO
Que quiere decir el autor:
 El narrador es el propio autor en tercera persona, en cuyo caso hablaríamos de un narrador omnisciente. El argumento está dividido en las tres partes típicas perfectamente distribuidas y localizadas por la acción del fantasma ( planteamiento, nudo y desenlace). El desarrollo de la acción es rápido con un tiempo novelístico lineal y predominio de la narración.

Opinión personal de lo que quiere decir el autor:
Que hacer el mal no es bueno porque todo lo malo que tu hagas te puede pasar a ti.
Que opino yo sobre este tema:

Al principio se ve muy aburrido, pero cuando empieza a meterse en la historia, empieza a gustarle.
Uno se da cuenta como a un fantasma le arruinan la moral.
Lo que me gustaría destacar es la personalidad humorística de los gemelos.
Esta obra me gusto mucho y no es mala para pasar un buen rato leyendo.
Se la recomendaría a todo el mundo que le gusta este tipo de cuentos.